fuegos de sangre y rostros
y el silencio de muchos muertos
enterrados en la neurona de la historia.
De laberintos y traiciones
llenaríamos los libros de los
niños que nunca han visto
santa clauses matando ciegos en la pared.
Ese lugar que esconde
las heridas en el arconte
y miente que viaja al norte
sin perderse.
Y así sigue habiendo,
la reunión del pueblo
y las manos que empuñan libertad.
Donde por siglos y por siglos
se han ultrajado pueblos
consumidos en el abismo
de una gloria por el delirio neoliberal.
Donde los cientos de mentiras
se han mantenido hundidas
en el culo de los bandidos
que han saqueado lo que han podido a la sociedad.
Ese lugar que esconde
las heridas en el arconte
y miente que viaja al norte sin perderse.
Y así sigue habiendo,
la reunión del pueblo
y las manos que empuñan libertad
(a Tlatelolco, México. 1968)
Daniel Reyes-Lara