De la locura y sus estragos

Te doy mi voz, te doy mis manos
te doy la vela del engaño
te doy el mar que me vendió
a la obsesión de dos veranos
a la locura y sus estragos
y a esta canción.

Me quedo con tu confesión
me voy con ella destrozado
pero no sé pedir perdón
por desnudarte en el peldaño
de la pasión, en la escalera
del pecado.

Tal vez se caigan las hojas
antes de que llegue el otoño
o tal vez sacuda el invierno
entre lo tinto de las copas.

Te doy el mar que me vendió
a la obsesión de dos verano
a la locura y sus estragos
y a esta canción.

Te doy mi voz, te doy mis manos
pero no puedo exiliar
a tu recuerdo de mi armario
a tu mirada del telón
del corazón.

Daniel Reyes-Lara